Catálogo
Charles Messier: Objeto M 31
La Galaxia de Andrómeda
Artículo original en inglés
| Ascensión
Recta |
00:42,7 (horas:minutos) |
| Declinación |
+41:16 (grados:minutos) |
| Distancia |
2 900 000
(años luz) |
| Magnitud
Aparente |
3,4
(magnitud) |
| Dimensión
Aparente |
178x63 (min/arco) |
M 31
Galaxia Espiral M 31 (NGC
224), tipo Sb, en
Andrómeda
La Galaxia de Andrómeda
|
Conocida por Al-Sufi hacia el 905 d.C..
M 31 es la famosa galaxia de Andrómeda, nuestra más cercana gran
galaxia, y forma parte del Grupo Local de galaxias junto a sus
compañeras (entre las que se incluyen M32 y M110, ambas brillantes
galaxias elípticas enanas), nuestra Vía Láctea y sus compañeras (entre
ellas M33), y algunas otras.
Visible a simple vista aún en condiciones moderadas, este objeto fue
conocido como “la pequeña nube” para el astrónomo persa Abd-al-Rahman
Al-Sufi, quien la describió y dibujó en el año 964 d.C. en su “Libro de
las estrellas fijas”. Debe haber sido comúnmente observada y conocida
por los astrónomos persas en Ispahán en épocas tan tempranas como el año
905 d.C., o aún antes.
R. H. Allen (1899 – 1963) informó que también aparecía en un mapa
estelar holandés del año 1500.
Charles Messier, que la catalogó el 3 de agosto de 1764, desconocía
obviamente estos informes previos, y asignó su descubrimiento a Simón
Marius, quien fue el primero en dar una descripción telescópica en 1612,
pero que (según R. H. Allen) no reclamó su descubrimiento. Sin conocer
los descubrimientos de Al-Sufi y de Marius, Giovanni Batista Hodierna la
re-descubrió independientemente antes de 1654. Sin embargo Edmond Halley,
en su tratado de 1716 “Nebulosas”, otorga su descubrimiento al astrónomo
francés Bullialdus (Ismail Bouillaud), quien la observó en 1661, pero el
mismo Bullialdus menciona que había sido observada 150 años antes (a
principios del siglo XVI) por algún astrónomo anónimo (R. H. Allen, 1899
– 1963).
Durante mucho tiempo se creyó que la “Gran Nebulosa de Andrómeda” era
una de las nebulosas más cercanas. William Herschel creyó,
equivocadamente por supuesto, que su distancia no excedía 2 000 veces la
distancia a Sirio (17 000 años luz); sin embargo, la veía como el más
cercano “universo-isla”, parecido a nuestra Vía Láctea, que él suponía
era un disco con un diámetro igual a 850 veces la distancia a Sirio y
con grosor de 155 veces esa distancia.
Fue William Huggins, el pionero de la espectroscopía, quien hizo notar
en 1864 la diferencia entre las nebulosas gaseosas, con su espectro de
líneas, y las “nebulosas” que ahora sabemos que son galaxias, con líneas
espectrales continuas, similares a las de las estrellas, y obtuvo un
espectro continuo para M 31 (Huggins y Miller, 1864).
En 1887, Isaac Roberts obtuvo las primeras fotografías de la “nebulosa”
de Andrómeda, que mostraban por primera vez los rasgos básicos de su
estructura espiral.
En 1912, V. M. Slipher del Observatorio Lowell midió la velocidad radial
de la “nebulosa” de Andrómeda, y encontró que tenía la mayor velocidad
jamás registrada, de unos 300 km. por segundo, aproximándose. Ésto ya
apuntaba a la naturaleza extra-galáctica del objeto.
Según Burnham, un valor más ajustado sería el de 266 km./seg., pero R.
Brent Tully da 298 km/seg., y NED, por su lado, obtiene nuevamente un
valor moderno de 300 (+/- 4) km./seg.. Nótese que todos estos valores
previos describen el movimiento con respecto a nuestro sistema solar, es
decir, al movimiento heliocéntrico, no al relacionado con el centro de
la Vía Láctea. Este último valor puede ser obtenido corrigiendo de
acuerdo con el movimiento de nuestro sistema solar alrededor del centro
galáctico.
Los valores modernos para la rotación galáctica y para la velocidad
radial heliocéntrica dan como resultado que la galaxia de Andrómeda y la
Vía Láctea se están aproximando una a la otra a la velocidad de unos 100
kilómetros por segundo.
En 1923, Edwin Hubble localizó la primera Cefeida variable en la galaxia
de Andrómeda, y estableció así la distancia intergaláctica y la
verdadera naturaleza de M 31 como una galaxia. Sin embargo, como no
conocía la existencia de dos clases de Cefeidas variables, su distancia
era incorrecta por un factor de más de dos.
Este error no fue descubierto hasta 1953, cuando fue completado y
comenzó sus observaciones el telescopio de 200 pulgadas de Palomar.
Hubble publicó su famoso estudio de la “nebulosa” de Andrómeda como un
sistema estelar extragaláctico (una galaxia) en 1929.
En tiempos modernos, la galaxia de Andrómeda es ciertamente la galaxia
“externa” más estudiada. Resulta de particular interés porque permite
estudios de todos los rasgos de una galaxia desde el exterior que
también encontramos en la Vía Láctea, pero que no podemos observar ya
que la mayor parte de nuestra galaxia está oculta por el polvo
interestelar. Ésa es la razón por la cual continuamente se están
estudiando su estructura espiral, sus cúmulos globulares y abiertos, su
material interestelar, sus nebulosas planetarias, y sus remanentes de
supernova (véase, por ejemplo, el artículo de Jeff Kanipe en Astronomy,
noviembre de 1995, página 46), así como el núcleo galáctico, las
galaxias compañeras, y mucho más.
Algunos de los rasgos mencionados más arriba son también de interés para
el aficionado: aún el mismo Charles Messier encontró sus dos compañeras
más brillantes, M32 y M110, que son visibles con binoculares y muy
conspicuas con telescopios pequeños, y realizó un dibujo de las tres.
Estas dos compañeras relativamente brillantes y cercanas son visibles en
muchas de las fotografías de M 31, incluyendo la que se ve en esta
página. Son apenas las más brillantes de un enjambre de compañeras más
pequeñas que rodean a la galaxia de Andrómeda, y forman un sub-grupo del
Grupo Local. En el momento en que se escribe ésto (setiembre de 2003),
se conocen al menos 11 de ellas: además de M 32 y M 100 están NGC 185
(que fue descubierta por William Herschel) y NGC 147 (descubierta por
d’Arrest), así comos los muy débiles sistemas enanos And I, And II, And
III, posiblemente And IV (que puede ser, sin embargo, un cúmulo o una
remota galaxia de fondo), And V, And VI (también llamada la enana de
Pegaso), And VII (la enana de Casiopea), y And VIII. Todavía no está
claro si M33, la más pequeña de las galaxias espirales en el Triángulo,
y su probable compañera LGS 3 pertenecen a este sub-grupo, así como el
más remoto miembro del Grupo Local IC 1613 o alguno de los posibles
candidatos a miembro UGCA 86 y UGCA 92.
La galaxia de Andrómeda se encuentra en notable interacción con su
compañera M 32, la que aparentemente es responsable por una parte
considerable de las perturbaciones en la estructura espiral de M 31. Los
brazos de hidrógeno neutro están desplazados con respecto a los que
consisten de estrellas por unos 4 000 años luz, y no pueden ser seguidos
continuamente en el área más cercana a su vecina más pequeña.
Las simulaciones por computadora han mostrado que estas perturbaciones
pueden ser modeladas por un encuentro cercano reciente con una compañera
pequeña de masa similar a la M 32. Muy probablemente, M 32 también
sufrió en este encuentro, perdiendo muchas estrellas que ahora se
encuentran dispersas en el halo de Andrómeda.
El cúmulo globular más brillante de la galaxia de Andrómeda, G1, es
también el más luminoso del Grupo Local de Galaxias; su magnitud
aparente, visto desde la Tierra, es de 13,72 magnitudes. Brilla mucho
más que el cúmulo globular más brillante de nuestra Vía Láctea, el de
Omega Centauro, y puede ser visualizado incluso por aficionados bien
equipados en condiciones muy favorables, con telescopios que tengan por
lo menos 10 pulgadas de apertura (véase el artículo de Leos Ondra en Sky
& Telescope, noviembre de 1995, páginas 68-69).
A mediados de 1994 se utilizó al Telescopio Espacial Hubble para
investigar el cúmulo globular G1 (publicado en abril de 1996). Si bien
es el más fácil de localizar, G1 no es el único cúmulo globular al
alcance de los grandes telescopios aficionados: el astrónomo aficionado
Steve Gottlieb ha observado 18 cúmulos globulares de M 31 con un
telescopio de 44 cm.. Con su telescopio de 14 pulgadas y una cámara CCD
CB245, los observadores del Observatorio Ferguson, cerca de Kenwood,
California, han fotografiado a G1 y a cuatro cúmulos más débiles de M
31. Barmby et al. (1999) han hallado 435 candidatos a cúmulos globulares
en M 31, y estiman un número total de unos 450 (+/- 100).
El astrofotógrafo logra mejores resultados cuanto más luz consiga captar
del detalle fino de los brazos en espiral, como en nuestra imagen. Los
aficionados pueden conseguir resultados notables aún con un equipo
relativamente barato, desde exposiciones de gran angular hasta
detallados acercamientos. También, en la fotografía el buen equipamiento
vale la pena, como se demuestra en nuestra imagen, que fue obtenida por
(y es cortesía de) el aficionado texano Jason Ware, con un refractor de
6 pulgadas.
A la nube estelar más brillante de la galaxia de Andrómeda M 31 se le ha
asignado su propio número NGC: NGC 206, ya que William Herschel la
colocó en su catálogo como H V.36 en base a su descubrimiento
observacional del 17 de octubre de 1786. Es la luminosa nube estelar que
se ve en la parte superior izquierda, justo debajo de una conspicua
nebulosa oscura, en nuestra fotografía.
A pesar del gran conocimiento que tenemos ahora sobre la galaxia de
Andrómeda, su distancia (si bien es de las mejores distancias
intergalácticas conocidas), no está realmente bien definida. Si bien se
estableció que M 31 está unas 15 o 16 veces más lejos que la Gran Nube
de Magallanes (LMC), el valor absoluto de esta medición permanece
incierto, y en fuentes actuales se le da un valor de entre 2,4 y 2,9
millones de años luz como consecuencia de la incertidumbre en la
distancia de LMC y por lo tanto de la escala total de distancias
intergalácticas. Por ejemplo, la reciente corrección a partir de datos
del satélite astrométrico Hipparcos de ESA ha elevado este valor en más
de un 10%, desde los 2,4-2,5 hasta los 2,9 que utilizamos aquí.
En condiciones normales de visibilidad, el tamaño aparente de la galaxia
de Andrómeda “visible” es de unos 3x1 grados (nuestro valor definido,
dado más arriba, es de 178x63 minutos de arco, mientras que NED da
190x60). Estimaciones cuidadosas de su diámetro angular, realizadas con
binoculares de 2 pulgadas por el astrónomo francés Robert Jonckhere en
1952-1953, reveló una extensión de 5,2 por 1,1 grados (informado por
Mallas), lo que corresponde a un disco de más de 250 000 años luz si la
distancia es de 2,9 millones de años luz, de modo que esta galaxia tiene
el doble de tamaño que la nuestra.
Su masa se estima en 300 000 a 400 000 mil masa solares. Comparado con
las últimas estimaciones sobre nuestra galaxia, es considerablemente
menor a la Vía Láctea, lo que implica que debe ser mucho menos densa.
Estos resultados se ven confirmados por las nuevas estimaciones de la
masa total del halo, que resulta de 1,23 billones (1,23 x 1012) de masas
solares para M 31, mientras que para nuestra galaxia es de 1,9 billones
(1,9 x 1012) de masas solares (Evans y Wilkinson, 2000).
El Telescopio Espacial Hubble ha revelado que la galaxia de Andrómeda M
31 tiene un núcleo doble. Esto sugiere que o bien tiene en realidad dos
núcleos brillantes, probablemente a causa de haberse “comido” a una
galaxia más pequeña que alguna vez se introdujo hasta su centro, o que
partes de su único núcleo se ven oscurecidas por material oscuro,
probablemente polvo.
En el primer caso, el segundo núcleo podría ser un remanente de un
evento dinámico posiblemente violento en la historia temprana del Grupo
Local. En el segundo caso, la duplicidad del núcleo de Andrómeda sería
una ilusión causada por una nube oscura de polvo que obstruiría la
visión de un núcleo simple en M 31.
Hasta ahora, solamente se ha registrado una supernova en la galaxia de
Andrómeda, la Supernova 1885, también denominada S Andromedae. Fue la
primera supernova descubierta más allá de nuestra Vía Láctea, el 20 de
Agosto de 1885, por Ernst Hartwig (1851-1923) del Observatorio Dorpat en
Estonia. Fue la primera supernova descubierta más allá de nuestra
galaxia. Alcanzó una magnitud de 6 entre los días 17 al 20 de agosto, y
fue localizada independientemente por varios observadores. Sin embargo,
Hartwig fue el único en comprender su significado. Descendió hasta la
magnitud 16 en febrero de 1890.

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