Catálogo
Charles Messier: Objeto M 42
Nebulosa de Orión
Artículo original en inglés
| Ascensión
Recta |
05:35,4 (horas:minutos) |
| Declinación |
-05:27 (grados:minutos) |
| Distancia |
1 600 (años
luz) |
| Magnitud
Aparente |
4,0
(magnitud) |
| Dimensión
Aparente |
85x60 (min.arco) |
M 42
Nebulosa difusa M 42(NGC
1976) una nebulosa de emisión y reflexión, en
Orión
Nebulosa de Orión
|
Descubierta en 1610 por Nicholas-Claude Fabri
de Peiresc.
Situada a unos 1 600 (o quizás 1 500) años luz, la Nebulosa de Orión es
un nebulosa difusa más del cielo, visible a simple vista, y digna de ser
vista en telescopios de todo tamaño, desde los prismáticos más pequeños
hasta los más grandes observatorios con base en Tierra y el Telescopio
Espacial Hubble.
Es la porción principal de
una nube mucho más grande de gas y polvo
que se extiende por más de 10 grados cubriendo más de la mitad de la
constelación de Orión. La extensión lineal de esta nube gigantesca es de
varios centenares de años luz. Puede ser visualizada con fotografías de
exposición larga (véase, por ejemplo, a Burnham) y contiene, además de
la nebulosa de Orión cerca de su centro, los siguientes objetos, muchos
de ellos famosos por sí mismos: el
Rizo de Barnard,
la
región de la Nebulosa Cabeza de Caballo
(que también contiene a Orión B o NGC 2024), y la nebulosa de reflexión
alrededor de M78. Muy impresionante en las fotografías profundas en luz
visible, la Nube de Orión es particularmente magnífica en la
luz infrarroja.
En sí misma la Nebulosa de Orión es un objeto muy grande, extendiéndose
por unos 66x60 minutos de arco, cubriendo así cuatro veces el área de la
Luna llena. Esto corresponde a un diámetro lineal de unos 30 años luz.
También es uno de los objetos más brillantes del cielo profundo, bien
visible a simple vista, de modo que el autor de este artículo se
pregunta porqué su naturaleza nubosa no fue documentada aparentemente
antes de 1610, cuando Nicholas-Claude Fabri de Peiresc (1580-1637), un
abogado francés, dirigió su telescopio a esta región del cielo (aunque
Tolomeo, así como más tarde Tycho Brahe y Johann Bayer habían catalogado
las estrellas más brillantes dentro de ella como una sola estrella
brillante -este último la catalogó como Theta Orionis- y Galileo había
detectado un número de estrellas poco luminosas cuando observó esta
región con su telescopio más temprano en 1610). Fue redescubierta
independientemente en 1611 por el astrónomo jesuita Johann Baptist
Cysatus (1588-1657) de Lucerna, quien la comparó con un cometa que había
observado ese mismo año. El
primer dibujo conocido de la nebulosa de Orión
fue creado por Giovanni Batista Hodierna. Aparentemente, todos estos
descubrimientos se perdieron por algún tiempo, de modo que finalmente
fue Christian Huygens quien recibió principalmente el crédito de su
redescubrimiento independiente en 1656, por ejemplo por Charles Messier
cuando la agregó a su catálogo el 4 de marzo de 1679.
Como los dibujos de la Nebulosa de Orión que conocía representaban tan
pobremente la impresión de Messier, creó un
fino dibujo
de este objeto, a los efectos de “ayudar a reconocerlo nuevamente, en la
presunción de que este objeto no cambie con el tiempo (como afirma
Messier en la introducción a su catálogo).
Desde entonces, este magnífico objeto continuó influenciando a los
astrónomos. Fue la primera observación del cielo profundo realizada por
William Herschel con un telescopio reflector de 6 pies construido por él
mismo en 1774. En 1789, con algún toque profético, describió sus
observaciones realizadas con su telescopio FL de 48 pulgadas de apertura
y 40 pies, como 'una furiosa niebla sin formas, el material caótico de
futuros soles'.
La naturaleza gaseosa de la Nebulosa de Orión fue revelada en 1865 por
William Huggins con la ayuda de la espectroscopía. En setiembre 1880,
M42 fue la primera nebulosa en ser fotografiada exitosamente, por Henry
Draper.
La nebulosa, en su límite norte, está dividida por una llamativa faja
oscura, bien visible en nuestra fotografía. Esta imagen fue obtenida por
David Malin del Observatorio Anglo-Australiano.
La pequeña porción noreste fue reportada primeramente por de Mairan, y
recibió de Charles Messier un número extra, M43. En el mismísimo
vecindario, hacia el norte, encontramos también una nebulosa de
reflexión menos luminosa, que refleja parcialmente la luz de la Gran
Nebulosa. No resultaron notables para Charles Messier, pero más tarde
las catalogó con los números NGC 1973-5-7. Aquí tenemos una colección de
imágenes de M42, M43,
y
más imágenes de M42, M43 y NGC 1973-5-7.
En sí misma, M42 es aparentemente una nube muy turbulenta de gas y
polvo, llena de detalles interesantes, que C. R. O’Dell compara con la
rica topografía del Gran Cañón en la leyenda de su fotografía HST (Hubble
Space Telescope = Telescopio Espacial Hubble). Los rasgos más notables
obtuvieron nombres propios dados por varios observadores: la nebulosa
oscura que forma la faja que separa a M43 de la nebulosa principal se
extiende hasta bien adentro de la última, formando un rasgo al que
comúnmente se le conoce como “la Boca del Pez”. Las regiones brillantes
a ambos lados son llamadas “alas”, mientras que al final de la Boca del
Pez hay un cúmulo de estrellas recientemente formadas, llamado “cúmulo
del Trapecio”. La extensión de las alas hacia el este-sur (abajo a
la izquierda en nuestra imagen) es llamada “la Espada”, la nebulosidad
brillante debajo del Trapecio es “la Estocada” y la extensión menos
luminosa se llama “la Vela”. Aquí tenemos una pequeña colección de
imágenes de detalles de M42,
incluyendo otra nomenclatura para la región más brillante de la nebulosa
dada por otros observadores visuales históricos, así como un estudio
fotográfico del
.
El cúmulo del Trapecio se cuenta entre los más jóvenes de su clase
conocidos, con nuevas estrellas que continúan formándose en esta región.
El cúmulo fue inicialmente representado como una estrella triple antes
de 1654, aparentemente por Hodierna
(véase
su dibujo),
y descrito por primera vez por Christiaan Huygens en 1656 cuando
redescubrió independientemente la Nebulosa de Orión. A menudo, estas
tres primeras estrellas son etiquetadas como “A”, “B” y “C”. En esa
época, fue aparentemente la segunda estrella múltiple reconocida
(después de Mizar en Ursa Major, que había sido reconocida como una
estrella doble telescópica en 1650). La cuarta estrella del Trapecio,
“D”, fue hallada inicialmente por Abbe Jean Picard en 1673 (según de
Mairan), e independientemente por Huygens en 1684. La quinta estrella
del cúmulo, “E”, fue descubierta por Friedrich Georg Wilhelm Struve en
1826 con un telescopio refractor de 9,5 pulgadas en Dorpat; la sexta,
“F”, por John Herschel el 13 de febrero de 1830; la séptima, “G”, por
Alvan Clark en 1888 cuando probaba su refractor de 36 pulgadas en el
Observatorio Lick, y la octava, “H”, por E. E. Barnard en 1888 con el
mismo telescopio. Más tarde, Barnard descubrió que “H” era doble, con
componentes de 16ª magnitud. Hoy en día sabemos que las estrellas “A” y
“B” son ambas binarias eclipsantes del tipo Algol: “A” varía entre las
magnitudes 6,73 y 7,53 con un período de 65,4325 días, mientras que “B”
varía entre las magnitudes 7,95 y 8,52 en 6,4705 días.
La Nebulosa de Orión es uno de los más gratificantes y fáciles objetos
para los
fotógrafos aficionados.
Las últimas décadas de investigación sobre la Nebulosa de Orión han
revelado que la nebulosa visible, M42, una ampolla de gas luminoso,
foto-ionizado y caliente, alrededor de las calientes estrellas del
Trapecio, es apenas una delgada capa sobre la superficie de una mucho
más grande nube de materia más densa, la Nube Molecular de Orión (OMC 1
= Orion Molecular Cloud 1). Por casualidad vemos esta estructura casi de
frente. La idea para este modelo proviene originalmente de Munch (1958)
y Wurm (1961), y fue desarrollada totalmente por varios autores hacia
1973-1974 (Zuckerman –1973-; Balick et.al. –1974), apoyados
prontamente por la evidencia, y todavía sigue siendo estudiada en
detalle, por ejemplo
O’Dell (2001)
en una revisión reciente, y por referencias citadas al respecto.
El VisLab del Centro de Supercomputación de San Diego (SDSC)
ha creado una
visualización tridimensional de la Nebulosa de
Orión basada en este modelo.
La Nebulosa de Orión ha sido, ya desde épocas tempranas anteriores a su
restauración, un blanco preferido para el Telescopio Espacial Hubble. Un
gran descubrimiento fue el de los discos protoplanetarios, los así
llamados “propílidos” (sistemas planetarios en formación) en
estas
imágenes del HST
(estas imágenes fueron utilizadas para una
simulación
de la aproximación a una protoestrella
(texto)).
Unas
imágenes de noviembre de 1995 del Hubble
han revelado más detalles sobre el complicado proceso que está teniendo
lugar en esta “fábrica estelar”.
Las investigaciones del Hubble de enero de 1997
han mostrado interacciones interesantes entre las jóvenes estrellas del
cúmulo del Trapecio con los discos protoplanetarios: su violenta
radiación tiende a destruir los discos, de modo que las estrellas de
poca masa que se forman aquí pierden el material necesario para formas
sistemas planetarios.
Una excelente reseña de la astrofísica de la Nebulosa de Orión fue
proporcionada en 2003 con la soberbia monografía de Charles Robert
O’Dell, (O’Dell
2003) quien resume el conocimiento
de esos momentos, incluyendo la investigación de HST.
La Nebulosa de Orión es muy fácil de encontrar, ya que rodea al cúmulo
de Theta Orionis, visto a simple vista como la Espada de Orión. En
condiciones bastante buenas, la nebulosa misma puede ser vislumbrada a
simple vista como una tenue nebulosidad alrededor de esta estrella.
Resulta algo inusual que la Nebulosa de Orión haya encontrado su camino
hacia la
lista de Messier
junto con los cúmulos de estrellas brillantes Praesepe M44 y las
Pléyades M45; comúnmente, Charles Messier incluía únicamente los objetos
más tenues que podían ser fácilmente confundidos con cometas. Pero en
esa noche del 4 de marzo de 1769, determinó las posiciones de estos bien
conocidos objetos, (para decirlo con las palabras de Owen Gingerich)
“agregando evidentemente estos como “el azúcar de la torta” para llevar
la lista hasta el número 45, para su primera publicación en las Memoires
de l’Academie de 1771 (publicadas en 1774). Se puede especular la
razón de haber preferido una lista de 45 entradas sobre una de 41; una
razón posible es que deseara superar el catálogo de objetos australes de
Lacaille de 1755, que tenía 42 entradas. Messier midió una posición
extra para la más pequeña porción noreste, reportada previamente por de
Mairan, la que por lo tanto tiene el número Messier extra de M43.

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