La Nasa descubre que la popular
estrella Mira arrastra una enorme cola
Estrella
Mira
Imagen captada por el satélite
Galaxy Evolution Explorer de la NASA (EFE).
El satélite Galaxy Evolution Explorer (Galex) de
la NASA ha descubierto una estela
extraordinariamente larga, parecida a la
de un cometa y procedente de la estrella
Mira, que deja un rastro de 13
años luz ó 20.000 veces la
distancia media que separa a Plutón del
Sol.
Así lo
revelaron este martes el investigador
principal de Galex, Christopher Martin,
el astrónomo del Observatorio en el
Instituto Carnegie de Washington, Mark
Seibert, y el comisario del American
Museum of Natural History, Michael Shara,
quienes coincidieron en señalar que "nunca
se ha visto algo similar
alrededor de una estrella".
El
satélite Galex escaneó la
estrella durante su actual misión
espacial, en la que rastrea las galaxias
en busca de fuentes de luz ultravioleta.
Los astrónomos vieron en las imágenes lo
que parecía ser un cometa con una
gigantesca estela, pero lo que en
realidad tenían delante era la conocida
estrella Mira.
Los propios científicos
estaban sorprendidos por
lo que vieron. "Me quedé
impactado cuando vi una
estela tan
inesperada como enorme,
detrás de una estrella
tan conocida", recordó
Martin. Por su parte,
Shara afirmó que hasta
ahora se habían visto
otros cuerpos que
seguían a una estrella,
"pero nunca estelas".
Un
descubrimiento clave
Según las medidas
llevadas a cabo por la
NASA, la cola de Mira,
visible ahora
por primera vez,
se ha forjado durante
30.000 años o
posiblemente más.
Los astrónomos creen que
el descubrimiento de la
NASA ofrece una
oportunidad única
para estudiar cómo las
estrellas mueren y cómo,
en última instancia,
pueden sembrar un nuevo
sistema solar. Y es que
la estela de Mira
desprende en su trayecto
carbono, oxígeno y otros
importantes elementos
necesarios para que
surjan nuevas estrellas,
planetas y "posiblemente
incluso vida",
según uno de los
expertos de la agencia
espacial estadounidense.
A
juicio de Seibert, Mira
es como la "vasta
mayoría" de estrellas y
en principio no tiene
nada especial que
justifique el
descubrimiento tan
extraordinario, solo que
es más antigua que
otras. Se trata de una
estrella variable de la
Constelación de
la Ballena que
descubrió el astrónomo
alemán David Fabricuis
en 1596 y se mueve a
gran velocidad, a 130
kilómetros por segundo,
"inusualmente más
rápido" que otras
gigantes rojos, explicó
Martin.