El VLTI (Very Large Telescope
Interferometer) del Observatorio Europeo Austral con su
asombrosa capacidad para desvelar pequeños detalles ha
mostrado a los astrónomos un disco de silicatos orientado
prácticamente de perfil en el corazón de la magnífica Nebulosa
de la Hormiga.

Imagen:
la imagen derecha muestra una toma previa de Mz 3 en
infrarrojo medio con la cámara y espectrómetro en infrarrojo
medio del VLT VISIR a 12.8 micras. El campo abarca 33 x 33
segundos de arco. El área inferior de la imagen representa el
lóbulo Sur, más brillante por más cercano a nuestra línea de
visión. El eje mayor del disco es perpendicular al eje de los
lóbulos bipolares. A la izquierda, el modelo idealizado del
disco descubierto mediante el MIDI.
La Nebulosa de la Hormiga, también
denominada Menzel 3 (Mz3), es una de las más intrigantes
nebulosas planetarias conocidas. Estos objetos son estructuras
brillantes de gas desprendido por las estrellas de tipo solar
hacia el final de sus vidas; se denominan así por su
apariencia esférica y su aspecto similar al de los planetas
cuando eran observados a través de los poco potentes
telescopios antiguos. La estrella central de la nebulosa
brilla tanto como 10 000 soles y alcanza temperaturas de 35
000ºC. Es la fase final, antes de transformarse en una enana
blanca y ya en la última década de los 50, sorprendió lo
intrincado de su morfología, con un núcleo brillante, tres
pares de lóbulos bipolares y un anillo.

Imagen:
nebulosa de la Hormiga a través del Telescopio Espacial
Hubble. Dista 3000 años-luz hacia la constelación de Norma y
mide 0.5 parsecs ó 1.6 años-luz de longitud (1 minuto de
arco).
El problema radica en el modo en que
una estrella esférica puede generar tales estructuras. Los
astrónomos piensan que la respuesta se halla en el disco que
rodea la estrella central y por ello se hace necesario
detectarlos, aunque la mayoría de instrumentos astronómicos
carecen de la resolución necesaria para ello. Sin embargo el
VLTI es un excelente cazador de discos.
Una unidad individual de 8.2 metros del
VLT no puede detectar el disco de Mz3, pero se puede conseguir
trabajando en modo interferométrico, con dos telescopios
combinando la luz que reciben a través del MIDI, instrumento
interferométrico en infrarrojo medio (8 a 13 micras). Las
observaciones revelaron un disco plano cuyo eje mayor es
perpendicular al eje de los lóbulos bipolares. El disco se
extiende desde unas 9 Unidades Astronómicas, unas 9 veces la
distancia media entre la Tierra y el Sol, hasta 500 UAs. A la
distancia a que se encuentra Mz3 esto corresponde a detectar
estructuras que subtienden un ángulo de 6 milisegundos de
arco, algo así como distinguir desde aquí un edificio de dos
pisos construido en la Luna.

Imagen:
los astrónomos también han descubierto otro reservorio de
polvo atrapado en un disco en torno a la estrella V390
Velorum, también de edad muy avanzada, mediante el VLTI. Se
muestra una imagen modelo del disco según se infiere de las
observaciones realizadas con los más potentes instrumentos del
ESO, Astronomical Multi-BEam combineR (AMBER) y
MID-infrared Interferometric instrument (MIDI) a dos
longitudes de onda diferentes: 2 micras en el panel de la
izquierda y 10 micras a la dcha. El disco se extiende desde 9
hasta varios cientos de UAs. La estrella gigante, cuya
posición se indica con una cruz en las imágenes brilla 5000
veces más que nuestro Sol, a 2600 años-luz de la
Tierra.
La reserva de polvo almacenada en el
disco corresponde a cien milésimas de la masa del Sol y es
cien veces menor que la masa hallada en los lóbulos bipolares.
Parece pues que el disco es demasiado ligero para tener un
impacto significativo en el flujo de material y no explica la
forma de la Nebulosa de la Hormiga, posiblemente es un
remanente de material expelido por la estrella.
Las observaciones también proporcionan
evidencias incuestionables de que el disco se compone de
silicato amorfo, un compuesto de silicio y oxígeno que puede
aparecer tanto en diferentes variedades de forma cristalina
como amorfa.
La enorme cantidad de material de los
lóbulos probablemente fue expelida en varios eventos a gran
escala desencadenados con ayuda de una estrella compañera
fría. La solución al misterio reside en el núcleo del sistema
y requiere una mejor caracterización de la estrella central y
su posible acompañante, actualmente oculto a nuestra vista por
el polvoriento
disco.
Más
información:
http://www.eso.org/public/outreach/press-rel/pr-2007/pr-42-07.html
Gentileza:
Astroenlazador