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Oposición Saturno 2008
Durante el
verano y otoño de 2008, el planeta Saturno estará al alcance de los
aficionados que dispongan de instrumental sencillo. Un buen vistazo a
este anillado planeta a través del telescopio es algo más que
recomendable, pues es uno de los cuerpos más llamativos y hermosos del
firmamento.

Imagen obtenida por Leonardo
Miguel Delgado.
El 24 de
febrero de 2008 tendrá lugar la oposición de este planeta, que
corresponde al momento en el que el Sol, la Tierra y Saturno se hallan
alineados. El planeta no sólo se podrá observar en esta fecha, sino que
ya será visible durante los meses anteriores y posteriores, como un
punto brillante de magnitud 0.0 en la constelación de Leo. Durante este
periodo de tiempo, el planeta saldrá por el horizonte Este tras la
puesta de Sol, situándose cada vez más alto en el cielo en el transcurso
de la noche.

Imagen: este mapa muestra la posición de Saturno con respecto a
las constelaciones de fondo. Se indica concretamente el punto en el que
se encontrará el planeta el día de su oposición (24 de febrero de 2008),
pero es perfectamente válido para en las semanas anteriores y meses
posteriores, ya que su movimiento con respecto a la estrellas de fondo
es lento y el planeta, bastante brillante, resulta muy fácil de
localizar con respecto a las estrellas.
Si miramos a
simple vista, Saturno se aprecia como un punto bastante brillante. Para
observar sus anillos y algunos de sus satélites es necesario hacer uso
del telescopio. De todas formas, con instrumental sencillo ya resulta
posible ver detalles interesantes.
Este planeta, en su oposición, presenta un diámetro angular aparente de
21" de arco; sus anillos son 2.25 veces más anchos que el disco del
propio planeta, aunque todo el conjunto aún sigue siendo más pequeño que
el diámetro aparente de Júpiter en cuando éste se encuentra más próximo
a la Tierra.
De todas
formas, con un telescopio sencillo ya podremos ver rasgos muy
interesantes. No es necesario gran aumento para observar los rasgos más
fundamentales del planeta; además hay que recordar que cuando
amplificamos demasiado la imagen en telescopios de pequeñas aberturas
(diámetro), el objeto observado adquiere un aspecto borroso,
impidiéndonos ver detalles. Los anillos son, no obstante, distinguibles
telescopios pequeños -de abertura inferior a 6 cm- a unos 25 aumentos,
aproximadamente. Un telescopio de 7 cm de abertura permite separar bien
lo que es el propio disco del planeta de los anillos. Con aberturas
mayores -y si la meteorología es óptima- es posible observar el aspecto
"tridimensional" del planeta: veremos la proyección de la sombra de los
anillos sobre el disco, la división de Cassini entre los anillos A y B
-apreciable como una banda oscura en la mitad de los anillos- así como
alguna de las formaciones nubosas en la atmósfera de este mundo.
De todas formas, sólo los aficionados que observan Saturno asiduamente
aprecian cambios en los cinturones y zonas del propio planeta: para
percatarse de estos detalles -no tan prominentes como los del planeta
Júpiter- son necesarias grandes aberturas y que el cielo presente buena
transparencia. En algunos casos, estos rasgos se acentúan si el planeta
es observado a través de filtros de color amarillo o verde claro.
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