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Planetas rocosos en el cúmulo de las Pléyades

Los planetas terrestres o embriones planetarios sufrieron encontronazos a o largo de los últimos cientos de miles de años
 

Planetas rocosos de tipo terrestre, tal vez parecidos a la Tierra, Marte o Venus, parecen haberse formado recientemente, o estar aún en pleno proceso de formación en la actualidad, como resultado de fenomenales colisiones entre planetas o embriones planetarios en torno a una estrella perteneciente al cúmulo de las Pléyades.

Astrónomos que utilizaron el Observatorio Gemini de Hawaii y el Spitzer Space Telescope, publicarán su descubrimiento en un próximo número del Astrophysical Journal, principal publicación de Astronomía profesional.

Joseph Ree, investigador postdoctoral de la UCLA y autor principal del estudio, afirma que han hallado la primera evidencia clara de formación planetaria en las Pléyades y estos resultados bien podrían aportar la primera prueba observacional de que los planetas terrestres como los del Sistema Solar son bastante comunes.

Imagen: el cúmulo estelar de las Pléyades obtenida por Inseok Song (Spitzer Science Center). Una flecha señala la estrella HD 23514.

El cúmulo se encuentra a una distancia de 400 años-luz en Orión; con un diámetro de unos 13 años-luz abarca 1´5 grados del cielo. Contiene 1.400 estrellas, al menos 6 de ellas visibles a simple vista, la más brillante es Alcyone, de magnitud 3.

Una de las estrellas de las Pléyades, designada HD 23514, con masa y luminosidad ligeramente superiores a nuestra estrella, se encuentra rodeada de un extraordinario número de partículas de polvo muy calientes, un número cientos de miles de veces superior al polvo que existe cerca del Sol. Este polvo posiblemente sea lo que ha quedado tras producirse colisiones muy violentas entre planetas o embriones de planetas.

Algunos científicos denominan a estas partículas de polvo "bloques de construcción de planetas" porque con el tiempo irán acumulándose formando cometas y pequeños cuerpos del tamaño de asteroides que se agregarán entre sí en embriones planetarios y finalmente planetas. Durante este proceso de creación de planetas rocosos, algunos objetos colisionan y crecen formando objetos de mayor tamaño mientras otros se hacen añicos dejando tras de sí restos de polvo: este material es el que han detectado en torno a la estrella HD 23514.

HD 23514 es la segunda estrella en torno a la cual se han encontrado recientemente evidencias de formación de planetas rocosos. Ya en Julio de 2.005 los mismos astrónomos publicaron en la revista Nature que la estrella de tipo solar BD +20 307, localizada a 300 años-luz hacia la constelación de Aries, está cercada por una cantidad de polvo un millón de veces superior a la que orbita en torno al Sol.

En un intento por descubrir estrellas igualmente polvorientas comparables después del hallazgo de 2.005, los investigadores buscaron entre las imágenes de infrarrojo lejano del Spitzer Space Telescope y pronto hallaron HD 23514. Entonces recurrieron al telescopio Gemini North, situado en el volcán durmiente hawaiano Mauna Kea, para medir la radiación emitida por el polvo, que emerge a longitudes de onda infrarrojas, justo como el calor de nuestro cuerpo, según comenta Inseok Song, uno de los coautores del trabajo y científico del Centro de Ciencia del Spitzer, en el Caltech.

Imagen: la misma imagen de las Pléyades con una ilustración artística superpuesta de las colisiones que tienen lugar en torno a la estrella HD 23514 realizada por Lynette R. Cook (Observatorio Gemini).

El Sol tiene una edad de 4.500 millones de años, en comparación, las Pléyades y la estrella de Aries mencionada son relativamente "adolescentes" con 100 y 400 millones de años respectivamente. Los astrónomos deducen, basándose en la edad de las estrellas y la dinámica de las partículas de polvo que las orbitan, que las estrellas de tipo solar con tan poca antigüedad probablemente construyen planetas de tipo terrestre a través de violentas colisiones recurrentes de objetos masivos. En un determinado momento sólo se pueden observar los cascotes cósmicos originados en un pequeño porcentaje de colisiones; actualmente sólo portan remanentes visibles de objetos que han colisionado las estrellas HD 23514 y BD +20 307.

Los astrónomos calculan que los planetas terrestres o embriones planetarios en las Pléyades sufrieron encontronazos a o largo de los últimos cientos de miles de años, o quizás mucho más recientemente, pero no pueden excluir la posibilidad de que ocurriesen múltiples choques menores.

Muchos astrónomos creen que la Luna se originó a partir del choque entre dos embriones planetarios: la Tierra primigenia y otro objeto del tamaño de Marte. El tremendo impacto creó una ingente cantidad de residuos que en parte se condensó formando la Luna, y en parte quedó en órbita en torno al reciente Sol.

En contraste, la colisión de un asteroide contra la Tierra hace 65 millones de años, y al que se atribuye la extinción de los dinosaurios como explicación más favorable, fue un mero tropezón.

Las colisiones entre cometas o asteroides no pueden generar nada cercano a la tremenda cantidad de polvo observada: HD 23514 y BD +20 307 son con ventaja las estrellas (no recién nacidas) más polvorientas del firmamento. Las estrellas muy jóvenes, aquellas con 10 millones de años o menos, portan polvo en cantidad similar como resultado del propio proceso de formación estelar. Sin embargo, cuando han transcurrido 100 millones de años, este polvo primordial se ha disipado porque las partículas han sido expulsadas al exterior, se han precipitado hacia la estrella, o se han agrupado para formar objetos más grandes. Las nubes de polvo de HD 23514 y BD +20 307 corresponden más bien a una segunda generación de residuos generados en colisiones de objetos de gran tamaño.

El cúmulo de las Pléyades o "las Siete Hermanas", designado en el catálogo Messier M45, se ha tomado como referencia en muchas culturas del pasado. Su nombre corresponde en la mitología griega a las siete hijas de Atlas y Pleione, colocadas por Zeus entre las estrellas. También en la Biblia aparece alguna referencia a la Pléyades (Job 38:31). En japonés el nombre de las Pléyades es Subaru, y así han denominado al gran telescopio de 8.3 metros de esta nacionalidad situado en Hawaii. En la Edad de Bronce Europea, los celtas y otros pueblos asociaban las Pléyades con el duelo y los funerales porque el cúmulo aparecía en el cielo nocturno oriental entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno, cuando se celebraban festivales dedicados al recuerdo de la muerte. Los antiguos aztecas de Méjico y América Central basaban su calendario en las Pléyades.

Más información:
http://www.newsroom.ucla.edu/portal/ucla/rocky-planets-are-forming-in-the-40289.aspx

Gentileza: Astroenlazador.com

 

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